“EL SHOW DEL TODOPODEROSO”, EN EL HISTORICO JUICIO A FUJIMORI
Vladimiro Montesinos: “El Hombre que se burló de la justicia peruana"
El reencuentro, después de 8 años, de los antiguos cómplices había despertado el interés de todos los medios y de la opinión pública. Era lunes 30 de junio, y en plena clase de redacción el profesor indicó a un compañero encender el televisor para presenciar la audiencia más esperada desde el inicio del juicio al ex presidente Fujimori, pues no podíamos perder este enfrentamiento cara a cara, de los siameses más corruptos de la historia peruana.
El juicio se trasmitía por el canal 2, desde la sala de la DIROES, las cámaras enfocaban a Fujimori impaciente con una sonrisita nerviosa, sentado en el mismo lugar, donde espera regularmente a los testigos que acuden a declarar en el juicio por las matanzas de Barrios Altos y la Cantuta, que dejaron un saldo de 25 muertos.
Poco más de las 10 a.m., apareció, el personaje más esperado, Vladimiro Montesinos, más conocido por la prensa como el “DOC”. Famoso por su monumental corrupción y sus Vladivideos en los que aparecen personajes de la política y de los medios de comunicación, que recibían miles de millones de dólares por venderse al Gobierno.
El “Doc” lució elegante, con un terno azul marino, camisa blanca, corbata celeste con pintas azules y un pañuelo del mismo juego; como en sus viejos tiempos, cuando tenía doscientos ternos, casas por todas partes, muchos personajes de Estado a su servicio. Se presentó como un actor de teatro en el papel de un hombre poderoso, seguro, convencido de su saber y de su inteligencia.
Luego de su majestual entrada empezó con una sugerente venia a su ex jefe, Fujimori. En toda la audiencia se evidenciaron una serie de coqueteos, encuentros de miradas. Que pudimos observar gracias a las diferentes tomas de -plano rostro-, que el canal realizaba a los dos protagonistas.
Sus primeras palabras fueron: “Vladimiro Montesinos Torres, subordinado del ex jefe presidencial y efectivo de inteligencia inactivo”. Durante los primeros momentos del interrogatorio, hubo un enfrentamiento verbal con el fiscal José Peláez Bardales de la sala especial, porque sin mediar el fiscal pregunta alguna, el “Doc” ya estaba proclamando la inocencia de su socio; al tratar de presentar un audio en torno a una entrevista con Abimael Guzmán, que traería abajo las pruebas de los mencionados videos obtenidos de las computadoras en torno al Plan Tormenta en los Andes.
“Esos documentos son apócrifos, este audio lo va probar.” Dijo Montesinos. Además, sin escrúpulo alguno, negó haber participado en el mencionado plan y que el ingeniero Fujimori no tenía nada que ver al respecto. Las autoridades de la sala tuvieron que llamarlo al orden y decirle que en el momento preciso él podía presentar esas pruebas.
Para el ex hombre de inteligencia, el nerviosismo lo hacia hablar más de la cuenta, ante la preocupación de su abogada, Estela Valdivia, quien de rato en rato se le acercaba tratando de frenarlo. Pero ya había dicho aspectos interesantes como que gozó de una “baja ficticia”, que “mando” como espía al Ecuador a su ex instructor el coronel Rafael Córdova.
En un momento determinado, regó acusaciones al controvertido fiscal adjunto Avelino Guillen, al que acusó de haber archivado irregularmente el 2 de abril de 1992 una investigación a dos miembros del SIN por el caso de espionaje telefónico durante los años 80. Perdió la compostura cuando se burló de políticos, como el ex vicepresidente Máximo San Román, de quien dijo: “el preparaba el desayuno a Fujimori, no estaba preparado para más”. Esto provocó resonantes carcajadas en la sala, mientras Fujimori no se cansaba de voltear para disimular su risa por el trato que su ex asesor le daba a las preguntas del fiscal. En nuestra aula parecía que estábamos frente aun show de comedia de los que pasan en la televisión, pues cada comentario del “Doc” nos hacia reír.
Igualmente cuando le preguntaron por la defensa de narcotraficantes en el pasado, el “Doc” la emprendió contra el hermano del fiscal, actual presidente del Consejo Nacional de Magistratura, Edmundo Peláez.
“Lo de abogado de narcotraficantes es una leyenda negra que se ha hecho a partir de la defensa que hice a los ex jefes policiales Rodolfo Ballesteros, Guillermo Tejada y Rolando Llanos Olivera, pero si esto fuera delito, habría que recordarle que su hermano Edmundo si fue abogado de narcos y ahora está donde está, le respondió. Esto causó desconcierto en todos los presentes, de la sala. Considerándolo como una bajeza, y con la cual Montesinos hizo gala de su actitud irrespetuosa y provocadora.
En tanto, en el salón de clase, sentados muy cómodamente, disfrutábamos de este show, que se había montado en la sala de audiencia, nos mirábamos sorprendidos y a la vez indignados como Montesinos aún se cree el hombre invencible, capaz de tratar a la personas con soberbia, prepotencia y desprecio. Y estoy más que segura que es el sentir del pueblo peruano victima de los dos hombres más corruptos de la historia peruana.
Mientras confundía la realidad con lo ficticio sintiéndose el todopoderoso, Montesinos, al ser interrogado sobre la intercepción telefónica, contestó que, como todo buen servicio de inteligencia, era necesario tener vigilados a los enemigos, siguiendo el ejemplo del Centro Norteamericano de Investigación. Su ego monumental lo hace considerarse un patriota que luchó decisivamente en contra de Sendereo Luminoso y el MRTA, es decir se cree una especie de “héroe que salvó al Perú”, junto a su secuaz Fujimori. Y con su conocida matonería, alegó: “por razones de Estado si se pueden cometer delitos”
El juez reaccionó, preguntándole: testigo, ¿quiere decir que por razones de Estado se pude cometer delitos? SI, con una mirada firme que reflejaba su rostro, contestó sin titubear, Montesinos. Siendo más que un verdadero chiste de circo. Pues las razones de Estados se han convertido en estrategias mal intencionadas de los dictadores y de los que hacen justicia por sus propias manos, violando los derechos, la Constitución y los valores de las personas como seres humanos.
Por momentos Montesinos se mostraba muy cuerdo, segundos después, gesticula con movimientos fijos, parecía desequilibrado y hablaba sin parar, como un loro parlanchín. Pero luego cuando fue consultado por los temas de inteligencia, sobre el grupo Colina y sobre el juicio que se supuestamente arregló en favor de Fujimori por evasivas tributarias. No mostró esa efectiva elocuencia al responder estas preguntas, prefirió ampararse en su derecho a guardar silencio por tratarse de cuestiones de seguridad nacional y el deber de la confiabilidad entre un abogado y su cliente. Tratando a los jueces, fiscales y abogados como desvalidas criaturas incapaces de entender su sabiduría de agente de inteligencia y abogado- Tinterillo. “No me va ha sacar ninguna letra sobre inteligencia”, le advirtió al fiscal.
Al final, luego de 3 horas de interrogatorio, las agujas del reloj marcaban 1:30, el show había durado lo suficiente y era mejor retornar a su celda en la Base Naval del Callao, por lo que Montesinos dio por concluida su intervención; ya que no declararía más, porque este tema era materia de otro juicio por Barrios Altos que se realiza en otro Tribunal Anticorrupción en la Base Naval.
Esta actitud sorprendió a más de uno, y sobre todo al reo Fujimori, que volvió y a reír abiertamente, porque su socio, en la maravillosa aventura de tener el poder durante 10 años, no lo defraudó, no lo echó a los leones.
El juicio se trasmitía por el canal 2, desde la sala de la DIROES, las cámaras enfocaban a Fujimori impaciente con una sonrisita nerviosa, sentado en el mismo lugar, donde espera regularmente a los testigos que acuden a declarar en el juicio por las matanzas de Barrios Altos y la Cantuta, que dejaron un saldo de 25 muertos.
Poco más de las 10 a.m., apareció, el personaje más esperado, Vladimiro Montesinos, más conocido por la prensa como el “DOC”. Famoso por su monumental corrupción y sus Vladivideos en los que aparecen personajes de la política y de los medios de comunicación, que recibían miles de millones de dólares por venderse al Gobierno.
El “Doc” lució elegante, con un terno azul marino, camisa blanca, corbata celeste con pintas azules y un pañuelo del mismo juego; como en sus viejos tiempos, cuando tenía doscientos ternos, casas por todas partes, muchos personajes de Estado a su servicio. Se presentó como un actor de teatro en el papel de un hombre poderoso, seguro, convencido de su saber y de su inteligencia.
Luego de su majestual entrada empezó con una sugerente venia a su ex jefe, Fujimori. En toda la audiencia se evidenciaron una serie de coqueteos, encuentros de miradas. Que pudimos observar gracias a las diferentes tomas de -plano rostro-, que el canal realizaba a los dos protagonistas.
Sus primeras palabras fueron: “Vladimiro Montesinos Torres, subordinado del ex jefe presidencial y efectivo de inteligencia inactivo”. Durante los primeros momentos del interrogatorio, hubo un enfrentamiento verbal con el fiscal José Peláez Bardales de la sala especial, porque sin mediar el fiscal pregunta alguna, el “Doc” ya estaba proclamando la inocencia de su socio; al tratar de presentar un audio en torno a una entrevista con Abimael Guzmán, que traería abajo las pruebas de los mencionados videos obtenidos de las computadoras en torno al Plan Tormenta en los Andes.
“Esos documentos son apócrifos, este audio lo va probar.” Dijo Montesinos. Además, sin escrúpulo alguno, negó haber participado en el mencionado plan y que el ingeniero Fujimori no tenía nada que ver al respecto. Las autoridades de la sala tuvieron que llamarlo al orden y decirle que en el momento preciso él podía presentar esas pruebas.
Para el ex hombre de inteligencia, el nerviosismo lo hacia hablar más de la cuenta, ante la preocupación de su abogada, Estela Valdivia, quien de rato en rato se le acercaba tratando de frenarlo. Pero ya había dicho aspectos interesantes como que gozó de una “baja ficticia”, que “mando” como espía al Ecuador a su ex instructor el coronel Rafael Córdova.
En un momento determinado, regó acusaciones al controvertido fiscal adjunto Avelino Guillen, al que acusó de haber archivado irregularmente el 2 de abril de 1992 una investigación a dos miembros del SIN por el caso de espionaje telefónico durante los años 80. Perdió la compostura cuando se burló de políticos, como el ex vicepresidente Máximo San Román, de quien dijo: “el preparaba el desayuno a Fujimori, no estaba preparado para más”. Esto provocó resonantes carcajadas en la sala, mientras Fujimori no se cansaba de voltear para disimular su risa por el trato que su ex asesor le daba a las preguntas del fiscal. En nuestra aula parecía que estábamos frente aun show de comedia de los que pasan en la televisión, pues cada comentario del “Doc” nos hacia reír.
Igualmente cuando le preguntaron por la defensa de narcotraficantes en el pasado, el “Doc” la emprendió contra el hermano del fiscal, actual presidente del Consejo Nacional de Magistratura, Edmundo Peláez.
“Lo de abogado de narcotraficantes es una leyenda negra que se ha hecho a partir de la defensa que hice a los ex jefes policiales Rodolfo Ballesteros, Guillermo Tejada y Rolando Llanos Olivera, pero si esto fuera delito, habría que recordarle que su hermano Edmundo si fue abogado de narcos y ahora está donde está, le respondió. Esto causó desconcierto en todos los presentes, de la sala. Considerándolo como una bajeza, y con la cual Montesinos hizo gala de su actitud irrespetuosa y provocadora.
En tanto, en el salón de clase, sentados muy cómodamente, disfrutábamos de este show, que se había montado en la sala de audiencia, nos mirábamos sorprendidos y a la vez indignados como Montesinos aún se cree el hombre invencible, capaz de tratar a la personas con soberbia, prepotencia y desprecio. Y estoy más que segura que es el sentir del pueblo peruano victima de los dos hombres más corruptos de la historia peruana.
Mientras confundía la realidad con lo ficticio sintiéndose el todopoderoso, Montesinos, al ser interrogado sobre la intercepción telefónica, contestó que, como todo buen servicio de inteligencia, era necesario tener vigilados a los enemigos, siguiendo el ejemplo del Centro Norteamericano de Investigación. Su ego monumental lo hace considerarse un patriota que luchó decisivamente en contra de Sendereo Luminoso y el MRTA, es decir se cree una especie de “héroe que salvó al Perú”, junto a su secuaz Fujimori. Y con su conocida matonería, alegó: “por razones de Estado si se pueden cometer delitos”
El juez reaccionó, preguntándole: testigo, ¿quiere decir que por razones de Estado se pude cometer delitos? SI, con una mirada firme que reflejaba su rostro, contestó sin titubear, Montesinos. Siendo más que un verdadero chiste de circo. Pues las razones de Estados se han convertido en estrategias mal intencionadas de los dictadores y de los que hacen justicia por sus propias manos, violando los derechos, la Constitución y los valores de las personas como seres humanos.
Por momentos Montesinos se mostraba muy cuerdo, segundos después, gesticula con movimientos fijos, parecía desequilibrado y hablaba sin parar, como un loro parlanchín. Pero luego cuando fue consultado por los temas de inteligencia, sobre el grupo Colina y sobre el juicio que se supuestamente arregló en favor de Fujimori por evasivas tributarias. No mostró esa efectiva elocuencia al responder estas preguntas, prefirió ampararse en su derecho a guardar silencio por tratarse de cuestiones de seguridad nacional y el deber de la confiabilidad entre un abogado y su cliente. Tratando a los jueces, fiscales y abogados como desvalidas criaturas incapaces de entender su sabiduría de agente de inteligencia y abogado- Tinterillo. “No me va ha sacar ninguna letra sobre inteligencia”, le advirtió al fiscal.
Al final, luego de 3 horas de interrogatorio, las agujas del reloj marcaban 1:30, el show había durado lo suficiente y era mejor retornar a su celda en la Base Naval del Callao, por lo que Montesinos dio por concluida su intervención; ya que no declararía más, porque este tema era materia de otro juicio por Barrios Altos que se realiza en otro Tribunal Anticorrupción en la Base Naval.
Esta actitud sorprendió a más de uno, y sobre todo al reo Fujimori, que volvió y a reír abiertamente, porque su socio, en la maravillosa aventura de tener el poder durante 10 años, no lo defraudó, no lo echó a los leones.
No nos perdíamos de ningún instante del careo, muchos estábamos desconcertados por las rápidas miradas que el ex mandatario y su ex brazo derecho se daban. Y el momento cumbre de la puesta en escena de Montesinos fue el guiño que le dedicó al final a su cómplice mayor, quien cada momento miraba como esperando alguna señal.
De este modo terminó el careo más esperado de lo últimos tiempos y que se vio acompañado por un inesperado brillo solar. No faltó en este show, ni siquiera la cuota de humor porque el “Doc” lució de animador en todas sus declaraciones. En tanto, en el salón de clase, se escuchaban murmuraciones y nos sentíamos indignados de un juicio que nos dejó con un saborcito amargo en la boca, producto de una bilis apunto de estallar por la cólera hacia un hombre que se cree el todopoderoso y que demostró que puede burlarse hasta de la justicia. - Se apagó el televisor y el show de “circo”, el mejor montado en toda la historia del Perú, no nos costo ni 1 nuevo sol para presenciarlo, sólo la perdida de nuestro tiempo, porque no se aclaró nada de los hechos, para lograr un poco de la tan ansiada justicia.
De este modo terminó el careo más esperado de lo últimos tiempos y que se vio acompañado por un inesperado brillo solar. No faltó en este show, ni siquiera la cuota de humor porque el “Doc” lució de animador en todas sus declaraciones. En tanto, en el salón de clase, se escuchaban murmuraciones y nos sentíamos indignados de un juicio que nos dejó con un saborcito amargo en la boca, producto de una bilis apunto de estallar por la cólera hacia un hombre que se cree el todopoderoso y que demostró que puede burlarse hasta de la justicia. - Se apagó el televisor y el show de “circo”, el mejor montado en toda la historia del Perú, no nos costo ni 1 nuevo sol para presenciarlo, sólo la perdida de nuestro tiempo, porque no se aclaró nada de los hechos, para lograr un poco de la tan ansiada justicia.



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