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JUGANDO A COMUNICAR


Cuando fue la última vez que un comunicador o cual sea su nominación, se esmeró de verdad para “el reportaje”, “la crónica” o investigación periodista y servirla calientito a la mesa de la opinión pública. Quizá podamos referirnos a investigaciones de la capital, la capital que con sus problemas, desventuras y enredos; también es el Perú, nadie puede negar esa problemática, pero es acaso Lima, la única ciudad enferma en el país. Probablemente ya todos seamos concientes de ello y por tanto nos inquietamos porque las provincias obtengan esa misma preocupación, pero no de parte de los citadinos limeños, sino de parte de los que sienten, palpan y dominan la problemática regional, de los protagonista de la escena, que muchas veces están de juez y parte, para un público más exigente aún, que pese a que en ocasiones no comunican su angustia, sabemos que conviven con la pobreza y las aristas que eso nos trae a consecuencia.

Estos entes partícipes de las experiencias provincianas, son los comunicadores en actividad y en formación que por una cuestión de desaliento por la carrera quizá, miran con desden la posibilidad, la alternativa de procesar comunicación con sentido, con propuestas, como medio de salvación para los distintos problemas que los afanan.

Desde la graduación o probablemente desde muy antes, los nuevos comunicadores están renunciando a formar parte del cambio en nuestra región; son pocos lo nombres que se me vienen a la mente de jóvenes que se esfuerzan por continuar con la esencia de este reto. Así, descuidamos, me incluyo, temas tan importantes relacionados con calidad de vida de los ciudadanos: educación, vivienda, alimentos, cultura, vestimenta, etc. y priorizamos sucesos totalmente epidérmicos, por una cuestión de política de la empresa, sin lugar a duda, de los dueños de los medios; que por estar reconocidos sus libertades en la Constitución, como derecho a formar empresa, libertad de expresión y opinión; hacen uso y desuso de ellos con fines netamente vanos y empobrecedores del cerebro humano.

Ya nos olvidamos al parecer, sólo porque no ha vuelto a verse en noticieros nacionales, la situación del pueblo de Quiruvilca, a pocas horas de esta ciudad, conceptuada como justiciera, defensora de las libertades… ¡que tal gracia! Y pues, Quiruvilca en estos momentos podría pensarse como una de los pueblos más pujantes de la región por su riqueza minera y porque después de todo los pobladores supieron tomar con escasa muestra de rebeldía, ser víctimas de la contaminación y el maltrato de los dueños del capital minero, aunque muchos se desgarren las vestiduras para decir lo contrario.

¿ De qué está careciendo el tratamiento de este tema?, ¿quiénes están ejerciendo mal su trabajo?, ¿de qué nos estamos olvidando ¿Se tratará de un tratamiento estructurado, pensado, con técnicas científicas que le den el rigor que se merece una investigación para saltar a las primeras planas de los diarios? Probablemente que sí, ya quienes discriminan la información son los directores de prensa que en algunos casos no son más que el remedo del empresario, que sabe de memoria los límites de las críticas, de las investigaciones, de los personajes y entidades a las que deben referirse para tal o cual fin.

Lo que le falta en verdad al tratamiento de este tipo de casos, en primer lugar liberarse de ideologías particulares para ceñirse y sensibilizarse a ideologías de este pueblo, con su situación. Luego hacer un balance del tema de fondo, qué creemos importante que la gente debe conocer con respecto a este caso, y luego adecuarse a la realidad inmediata de sus habitantes para transformar o crear el mensaje que debe hacerse público, para que esté correctamente comprendido y suceda el efecto multiplicador, pues después de la noticia están los comentarios, las corrientes de opinión que harán del tema una discusión en los pobladores de Quiruvilca, de ello no hay duda de ello y, por ende a todas las personas cercanas interesados en el asunto.

Olvidamos que cuando investigamos necesitamos pasos rigurosos que debemos tener en cuenta, para ejercer comunicación en toda su extensión, y completar ese proceso de evolución para la transformación del denigrado periodista a comunicado integral.

Debemos convencernos que para hacer científica esta carrera, tomar los métodos y las herramientas de las ciencias involucradas, para hacerla más fehaciente, con un margen de error bajísimo, es clave para todo comunicador, y no nos preguntemos luego, para qué tanto estudio si luego terminaremos redactando el cuando, cómo dónde, por qué de los hechos cotidianos.

Entonces, volviendo a Quiruvilca, creo que todavía espera para desnudarnos sus calles, la problemática de la salud de los niños, la miseria y la ignorancia en la que viven, pero será sólo cuando lleguemos con promesas de crear alternativas de solución, con una estructura investigativa que predomine el análisis, la crítica y la experiencia de mirar más allá de lo que se nos presenta.

De frente… ¡MARCHEN!

Redacción Conjunta:
Antonio Muñoz Vásquez
Cynthia Saavedra Saona



La idea de un desfile escolar de tipo militar, como una manera de celebrar nuestra independencia, nace en la época de los gobiernos militares del siglo pasado. Era precisamente mediante esos desfiles, que se buscaba exaltar el amor por la patria. El tiempo ha demostrado que los desfiles tradicionales (de corte militar y de paso marcial) no han servido para nada.

A muchos padres de familia les gustan los desfiles, muchos niños, mueren por ver pasar a la escolta o por escuchar a la banda, no importa que esta sea grande o pequeña. Sin duda, una actividad que sintoniza mucho con el sentir popular. Pensar que los desfiles equivalen a Amor Patrio, es un mito, una creencia falsa que no se puede suprimir por ley o decreto. ¿El que alza más la pierna, quiere más al Perú?



Tradición de años. Los desfiles escolares de corte militar

Pensar que un desfile escolar inculca valores es muy relativo, participar en ellos no es garantía de civismo ni patriotismo. Muchos de nuestros congresistas, malos peruanos, han marchado muchas veces durante sus vidas escolares. ¿Eso les ha producido actitudes patrióticas? No se trata de un desprecio por lo militar, de una fobia por lo castrense, o un simple afán de dar la contra. Respeto mucho a las personas que han elegido como profesión ser parte de las Fuerzas Armadas. Pero ¿Un desfile escolar de tipo militar es la única y la mejor manera de expresar la emoción patriótica por la Independencia del Perú? No lo creo.

Hay otras formas de honrar al Perú, fomentar la identidad con nuestra localidad, organizar paneles de discusión sobre las páginas de nuestra historia, investigaciones, debates, pasacalles, paseos turísticos, a partir de los cuales los alumnos formen su propio material audiovisual; en fin, tantas formas que no tienen que ver con los desfiles, los mismos que nada dejan a los estudiantes.

En esto, mucho tienen que ver las escuelas, colegios y demás instituciones como los municipios. Según el Ministerio de Educación, los desfiles escolares son voluntarios y sin perfil militar, además de estar prohibida la pérdida de horas de clase en la preparación para eventos de esta naturaleza. En la práctica, esto no se cumple, y vemos diariamente a las Instituciones Educativas convertidas en pequeños cuarteles. E instituciones descentralizadas del Estado, cuyo principal número en la celebración de su aniversario es, precisamente, un desfile escolar de tipo militar.

Los colegios deben formar ciudadanos críticos, capaces de vivir en democracia, de expresar sus emociones y afectos de manera libre. Los maestros, antes de ser oficiales, preocupémonos en educar hacia la libertad de pensamiento y la confrontación de ideas. Debemos dejar de lado la rigidez y la marcialidad que inevitablemente nos impone un desfile militar, y abrir el paso a la alegría, frescura e informalidad de una juventud que debe ser motivada a expresar su amor por la patria a través de la recreación y la cultura.

LUCES, CÁMARAS, BOOM!!!

Quizá a Territorio Comanche podamos recibirla con bastante agrado, como exclusivo, los que tenemos algo que ver con esta actividad que en cualquiera de sus modalidades, ya es valiosa y sobresalientes entre otras, por el compromiso, que supuestamente se asume ante la sociedad. Pero, Territorio Comanche, no debe ser recibida sólo por los que tienen que ver académicamente con la carrera de periodismo, sino los que de cualquier modo son receptores de las barbaridades del propio hombre: la guerra.

No sé si sea la mejor manera, pero me aproximaré fraternalmente con el tema de la obra, para empezar, e intentaré en el transcurso de las siguientes líneas hacer un salto hacia la forma, hacia cómo Pérez Reverte nos presenta el tema. Puede que en algún momento se haya tratado el tema como si fuera del momento, de lo que se hace últimamente, con un sabor a: se usa últimamente los desastres de la guerra, como intentando satisfacer un ego de héroe o partícipe de los sucesos más crueles de todos los tiempos; o tal vez para satisfacer el morbo inquietante de los lectores, sus emociones o indignaciones, de cualquier forma es una verdad absoluta que algo provoca cuando se acercan con la lectura a la realidad de guerra que nos comparte el libro.

El tema de las guerras siempre tiene algo de qué hacernos comentar; tal vez de política, de religión, de razas, de odio, mezquindad, que se yo. Pero el plato de fondo que pasamos todos, sin lugar a dudas, es la política, ya que involucra todas las decisiones, las estrategias, las medidas internas y externas, las que definen el rumbo de un país. Y cierto es que, de un tiempo hasta acá, hay dos acciones que están identificando a los países, fuera de qué medidas tomen y por qué cuando se da una guerra; estas medidas son básicamente: lo saludable, lo bueno para tu país promoviendo la integración, el compromiso con otros países, cercanos o lejanos; y lo otro es, lo que se cree saludable, bueno para un país a costa del retraso, marginación, postergación o devastación de otro. Si fijamos casos específicos sería como escribir otro libro, cada uno de esos casos tienen sus propios intereses, sus propias razones, auque no lo justifican.

Es cierto también que casi todas las naciones, sociedades y estados prósperos o no, fueron constituidos o formados por guerras con armas o sin ellas, revoluciones, y como fuere se han llevando por delante a miles de seres humanos que creyeron en el propósitos de ella, y la idiosincrasia de estas sociedades los ha llevado a terribles desenlaces que en algunos casos la victoria sana con el tiempo las heridas.

Territorio Comanche es una de esas producciones que jamás nos hará olvidar lo que se vive en esos países, nos seguirá recordando porque dudo mucho que se acabe pronto, dudo mucho que la lucidez aborde a estas sociedades y al poder político. Cristiano sin alma el que no se estremezca con estos relatos, el que vive como un zombi ante esta realidad y el que muere como el más patético ignorante cuando dice que ese tema no tiene nada que ver con él.

Cuando somos jóvenes creemos tener todas las alternativas de solución; y si a nuestro camino llega un libro por casualidad o no, si tiene algo que nos gusta o algo que nos identifique lo tomamos como si fuera la luz en nuestra vida, el sendero de nuestro camino, las cosas que debemos hacer o no, y tal vez Territorio Comanche nos haga identificarnos o nos permita nacer espíritu aventurero para estar en estos tipos de hechos. Pero en realidad sólo sería espíritu aventurero o también se trataría de un desequilibrio emocional, porque, no estuve y ni estaré en un lugar de los que nos describe Pérez Reverte. No seré jamás un Márquez ni un Barlés; juro que no lo deseo; y no me hace falta estar ahí para estar convencida que hay que ser un persona altamente fuerte, con cabeza fría (que no implica ser frío ni insensible) para no terminar muerta de la tristeza, de la indignación y del miedo, por supuesto, al vivir en esas ciudades.

Bien los describe el autor al mencionar esos detalles de las actitudes de Márquez y Barlés, ante el cada día allí, personajes que en la realidad debieron pasarse tantos llantos y estados de crisis para lograr que su lente sea el más reconocido del medio periodístico o poseer las mejores entradillas cuando un tanque está de tras de él. Sé que será difícil ver en la vida diaria tantos muertos en las calles, como si se tratara de autos estacionados, o niños, adultos y ancianos heridos, sin refugio y solos en el mundo a causa de la guerra.

Cuando el autor relata los comentarios de otros periodistas acerca de las notas obtenidas por los dos periodista, donde insinúan que pagan para lograrlas, en verdad que eso me recuerda a los mediocres o incapaces de hacer algo similar, y no sólo en ese tema o en ese escenario, sino en el ámbito de la vida diaria. Debo hacer saber que no soy partidaria de la reproducción a través de los medios masivos de información de este tipo de notas, pues me parece extremadamente sensacionalista, sin embargo valoro a los que lo hacen, porque sé que no estaría, ni quiero estar, en las condiciones para hacerlo.


Y en lo sensacionalista también tengo mis posturas que quiero compartirlas; en algunos casos es asqueroso, denigra la condición de ser humano, los desgraciados (entiéndase a los que cayeron es desgracia) suelen ser portadas impactantes en los diarios, total ¿la sangre vende no?, pero y que hay del respeto al dolor humanos, creo que ya cae en un tema netamente axiológico, pues, asumo que el reportero es conciente de lo que capta con sus materiales de trabajo para transmitirlos. Además trabajar con el dolor, la desgracia, la desesperanza de las personas ya me parece de poca sensibilidad y respeto.

Pero lo sensacionalista también me lleva a otro discurso que es la de mostrar la verdad de los hechos para hacerles recordar a los que son partícipes de eso o no, lo que provoca las malas decisiones, de cómo el ser humanos se porta con su prójimo, con los animales, con la naturaleza, con su medio. Puede que sea doloroso, escalofriante, pero nos hace saber los hechos tal cual como son, pero el mensaje debe cambiar a un tono diferente, señalándolo como lo que no se debe hacer o lo que debemos evitar.
Territorio Comanche debes estar en el armario de libros de todo académico de Ciencias de la Comunicación, y aunque el estilo no me parezca original (creo que ya nada lo es en estos tiempos), rescato el tema y la versión de las personas que ejercen esta labor, que puede dejarnos con diferentes sentimientos además con una ejemplos de vida con valentía, coraje y sensibilidad.














El Padre y el desarrollo emocional de sus hijos




En la cultura occidental hay una especie de culto a la maternidad que opaca y disminuye la función del padre en la formación de sus hijos. Esta tendencia es transmitida a muchos varones, que inconscientemente piensan que la formación afectiva y emocional es cosa de mujeres y no de hombres. Sin embargo, abundan estudios que prueban que la ausencia del padre, produce una cantidad de disfunciones en el desarrollo emocional de los menores.

Personalmente creo que sí, un padre ayuda a equilibrar adecuadamente la función de desarrollo emocional y afectivo de sus hijos, si el padre y madre no colaboran conjuntamente en la formación de sus pequeños, el resultado a largo plazo es inferior a lo que debería ser.

La mayoría de varones cuando llegan a ser padres, ciertamente se alegran por la llegada de sus hijos. Sin embargo asumen un rol exclusivamente de proveedores, ya no expresan afecto ni se ocupan del desarrollo afectivo y emocional de sus niños. Muchos, simplemente porque no aprendieron a expresar sus propios emociones; otros tantos porque se quedaron congelados en los estereotipos que enseñan que los varones no deben expresar sus emociones, al menos no como lo hacen las mujeres.

Muchos padres actúan como si sus hijos debieran ganarse su amor. Exigen buenas calificaciones, obediencia, buena conducta. Sin embargo, no están dispuestos a expresarles cariño incondicional. Todos los niños necesitan saber que su padre los aman incondicionalmente.

Algunas culturas son expresivas por naturaleza y en ellas no se desarrollan los problemas emocionales de otras culturas. Por ejemplo, el índice de suicidios entre adolescentes es infinitamente más bajo en Italia, donde abrazar y besar a los hijos es algo que surge naturalmente en los padres (varones y mujeres), a diferencia de Japón, donde la formalidad hace que los padres casi nunca expresen verbal y físicamente lo que sienten.

Los hijos no solo necesitan el abrazo cariñoso de una madre; también necesitan el afecto de un padre que sea capaz de decir, sin tapujos, ni cohibiciones: “Te amo”
Un hijo criado, por un padre amoroso, que expresa constantemente lo importante y lo valioso que son sus hijos para él, desarrollan un bagaje de seguridad emocional que los protege del temor a enfrentarse a situaciones difíciles.
Expresar lo que se siente en ningún caso rebaja a la persona humana. Por el contrario, la engrandece.

Labor de un periodista en la guerra

Un reportero en riesgopor una buena toma.

En el mundo actual los periodistas se enfrentan a graves peligros, especialmente en el periodismo de guerra, ya que es una de las profesiones mas sacrificadas y a la vez arriesgadas, puesto que requiere cubrir las noticias que se producen durante un conflicto bélico, y esto implica que los periodistas enviados para realizar dicha misión tengan que poner en grave riesgo su vida o su integridad física.

Sin duda el mejor relato de periodismo en lugares sacudidos por un conflicto armado es desde el perfecto "Territorio Comanche" de Pérez-Reverte, aquí nos muestra la vida de uno de estos valientes periodistas y cómo es la guerra moderna a través de sus ojos, sin duda este relato pone en relieve está condición humana del hombre, además de mostrar la realidad de la guerra desde el ejercicio de una profesión que en su condición de informar a veces colisiona con el campo de la ética, al margen de que la vida del corresponsal de guerra también esté en riesgo.

Reverte utiliza un lenguaje directo, duro y bastante claro, y nos hace participes de los pensamientos de los periodistas y también de los recuerdos que van surgiéndoles en medio de los disparos, es por medio de estas digresiones en la que nos vamos enterando de cómo es la vida del periodista de guerra, de cómo son las guerras detrás de las cámaras, y de las historias crueles que se van encontrando durante el trabajo periodístico, si actuar de una forma ética o no.

Si bien es cierto en la actualidad existen periodistas que arriesga su vida por una buena toma y por una historia que la acompañe. Reporteros que son testigos directos de las tragedias, de los crímenes y de la barbarie que el hombre es capaz de cometer en nombre de absurdas consignas y no más claros ideales.

A pesar que Territorio Comanche” es una zona de guerra que hace peligrar la vida del periodista debido a sorpresivos bombardeos o a francotiradores apostados en lugares estratégicamente poco visibles y cuyas huellas en el terreno se materializan en casas destruidas, gente que corre para salvaguardar su vida o personas muertas en el enfrentamiento, estallidos de bombas, nubes de humo o polvo, disparos que suenan a lo lejos,

Pero es ahí en plena labor, donde se muestra el compañerismo entre reporteros, así como también pasar por momentos tristes en los que la crudeza de la guerra no te deja pegar el ojo, y que otras veces se sienten obligados a dejar sus cámaras para socorrer heridos, escarbar entre los escombros para rescatar los cuerpos sin vida de inocentes víctimas de la guerra y del odio sin límites del hombre.
Día tras días esta labor es vivida por miles de profesionales en todo el globo, y que se juegan el pellejo por mantener a la sociedad informados de cómo se va desarrollando un conflicto. Dándole una información clara y objetiva a la que siempre se ha acostumbrado la sociedad, y que muchas veces estos no le dan la importancia al valor y el aplomo de las personas que hacen que eso sea posible: los reporteros de guerra.

Y “uno de los principios básicos del periodismo es que si te encuentras demasiado lejos del Territorio Comanche no consigues la imagen, y demasiado cerca no te queda salud para contarlo”. Este es muy interesante como manual para periodistas que trabajan en frentes de guerra, una suerte de instrucciones de cómo deben ser las entradas televisivas con el “ruido de fondo” de la guerra misma. Un punto a tener en cuenta para este tipo de periodismo es que no se trata solo de “llegar, conseguir la foto y ya está”, sino también la de poseer varias “habilidades”

Es por ello que territorio comanche es una lectura formativa para quienes aspiran a ser periodistas y para los que ya lo son, en especial para los reporteros de guerra. En cierto modo es un homenaje a los que arriesgan su vida en el ejercicio de su labor periodística.

También hay muchos que dicen ser periodistas, pero sólo llegan a la zona de conflicto para tomarse una foto e irse lo antes posible. Éstos son periodistas con mucha prisa, que a su regreso realizan conciertos de solidaridad a favor de las víctimas e incluso escriben textos para enseñarle al mundo las vivencias más profundas del conflicto, sin haber vivido la realidad conflictiva. Pues estos sabrán de la guerra sólo en teoría, lo suficiente como para promocionarse por buenos reporteros; más no para ser testigos presénciales de la guerra.
Queda recalcar que esta obra proyecta la realidad, una sociedad conflictiva con un clima de violencia, que le permite al lector formarse valoraciones reflexivas a nivel personal y social. El desarrollo de las telecomunicación ha contribuido a la inmediatez informativa y a traspasar las barreras geográficas, pero su mayor reto, es el de poder ser un medio de concientización, que en cierto modo lo cumple, pero en honrosas excepciones. En todo caso “Territorio Comanche” responde a esta necesidad, la de concientizar a la humanidad.

TERRITORIO COMANCHE: LA GUERRA DESDE OTRO LENTE

Fuente:www.avizora.com


Desde siempre todo conflicto armado ha sido sinónimo de muerte, miseria y destrucción; Territorio Comanche no es ajeno a esta realidad.

Aún teniendo por conocimiento lo que implica la “guerra”, ésta se nos presenta en diferentes enfoques, muchas veces triviales en contraste con la realidad, omitiendo aspectos sumamente importantes para una concepción más clara de lo que ella es verdaderamente.

Arturo Pérez Reverte en su obra logra plasmar todo tipo de sensaciones y experiencias vividas en una época de guerra. Época que tiene mucha significancia y relevancia en su vida. Indudablemente que estos hechos marcaron la vida del autor, y en hora buena decidió plasmar todas sus experiencias en su obra, para así poder tener un alcance más cercano de una realidad aún confusa.

Él pone al alcance del lector su experiencia acumulada como reportero de guerra, además pretende trasmitir la visión que tiene acerca de los conflictos. Esta visión a veces se presenta de manera objetiva, informativa, y en otras se percibe al autor contagiado del pesimismo de vivir una guerra tan de cerca: el odio que se puede generar, la muerte, la miseria humana. Así mismo nos muestra cómo evoluciona y se desarrolla la relación entre los protagonistas, que inevitablemente se ven inmersos en la espiral de violencia y odio generado a su alrededor.Dos personajes, dos corresponsales de guerra, dos compañeros, dos amigos. La novela gira entorno a ellos y junto a ellos intenta, poder percibir qué siente un corresponsal de guerra cuando está trabajando y viendo todo lo que sucede a su alrededor.

A Territorio Comanche se le atribuye una excelencia y exquisitez en el estilo literario, sin embargo el mayor mérito se encuentra en el contenido y la forma de expresar la temática, el modo en que el autor acerca al lector a una realidad tan cruel.

Es precisamente la crudeza de este escrito lo que le atribuye u toque excelso, pues en cada situación es imposible negar que esto sea producto de la experiencia vivida. Como muchos dirían es más que una novela, es una fotografía en palabras que de algún modo trata de transportarnos a una realidad que creemos conocer, realidad que se presenta en diarios, en programas televisivos, en radio, pero que sin embargo no son más que escenas de grandiosas películas en donde los protagonistas, o los antagonistas, son los grandes grupos de poder.

Gracias a este relato he obtenido otro punto de vista distinto de lo que supone una guerra para los profesionales de la información que la cubren, si bien es cierto que con los artículos que se presentan en los diferentes medios, se empieza a notar un poco la sensación que puede llegar a experimentar un corresponsal de guerra en su ámbito profesional, con Territorio Comanche se observa la misma guerra desde otro enfoque, es decir, una guerra no deja de ser lo que su nombre indica, ¡guerra!, que a su vez implica destrucción, atrocidad, crueldad, pero en ella se viven muchas más cosas de las que tanto nos pueden contar en las noticias de la televisión como en los artículos, reportajes o crónicas de los diarios

Mostrando la verdadera cara de la guerra, percibes cómo dentro de esta profesión tan dura como es la de corresponsal de guerra, se crean vínculos muy fuertes, no solo en cuanto a asuntos laborales, que son los más banales, sino en cuanto a amistad, vínculos inmensamente fuertes que se van uniendo conforme pasan los años en conflictos, coincidiendo en diferentes lugares, donde sea con tal de cumplir el mismo objetivo: hacer públicas las barbaridades de la guerra que se cometen día a día en el mundo.El autor saca todo lo que sabe en forma de relato convirtiendo la realidad en ficción donde no se sabe hasta qué punto es cierto y hasta qué punto no, mostrando lo sucedido en una guerra sin dejar de poner de manifiesto lo horrible que ésta puede resultar, pero dándole otro enfoque.

La realidad, es pues, mucha más dura de lo que se puede contar. Harían falta vivenciar estos acontecimientos para poder dar un relato firme y verdadero. Una guerra nunca deja de ser terrible, pero por más terrible que ésta sea no debemos pecar en hacer comentarios vanos, ni ubicarnos en alguna pocisión; aquí no existen razones, es mas no hay razón alguna por la cual se desate un conflicto.

Dentro de todo este espanto sólo hay víctimas, inocentes que huyen despavoridos tratando de no ser atrapados por aquellos monstruos llamados “armas”.

Es pues, este excelente escritor junto a esta grandiosa novela que logran desarrollar aspectos y pasajes fabulosos, que gracias a su experiencia vivida, logran narrar con tal realismo que llega a tocar muchos corazones y a descubrir la sensibilidad que en muchos estaba dormida.

Territorio Comanche, es una obra que no puede dejar de ser leída, pues como ya se dijo, es más que una novela, es una fotografía de la cruenta realidad, de muchos pueblos que sufren injusticias, además de reporteros, que son personas tan iguales a nosotros que les toca vivenciar estas realidades.

Evidentemente, esta gran novela que muestra de tan magnífica forma un lado diferente al que se suele dar de la guerra; es una gran medicina para quienes aún no logran internalizar el verdadero significado de guerra, y para aquellos que colaboran a la realización de esta destrucción letal y fatal.




Carmen Ponce Villanueva.

¿ Un simple descuido burocrático?




Hace poco el renombrado pintor peruano Pedro Azabache, habría confesado su precaria situación económica causada por el desinterés del gobierno. Allegados dijeron que ni siquiera cuenta con la indumentaria suficiente para pintar, porque utiliza adobes y piedras. Esto resulta indignante y nos da indicios para imaginar la situación de los artistas en este país.
Pero esto no es nada novedoso, siempre, desde tiempos inmemoriales, se ha marginado a los artistas –léase escritores, poetas, pintores, actores–, los cuales no gozan del debido reconocimiento, mientras aún siguen con vida, por parte de las autoridades.
Es así que Don Pedro Azabache, de noventa años, sólo recibe cuatrocientos soles mensuales para sobrevivir. El pintor ha declarado que hace un mes ya de la promesa del Ministro del Interior, Luis Alva Castro, de subirle el sueldo a uno más digno y acorde con su labor. Resulta increíble, además, que un empleado de limpieza de Bellas Artes reciba mil soles mensuales después de jubilarse. Bien se sabe que Don Pedro fue asistente del afamado pintor indigenista José Sabogal, además de docente y director de la Escuela Superior de Bellas Artes “Macedonio de la Torre”. Sin embargo el gobierno no ha ejecutado ninguna medida extraordinaria.
Pero subir el sueldo a los artistas no es el único compromiso que el gobierno mantiene. Luis Alva Castro dijo que iría a abogar por la construcción de un museo donde se puedan exhibir los murales que representan a figuras como Manco Cápac en la fundación del Imperio Incaico. Ha pasado el tiempo y el presidente Alan García no ha movido un solo vello de su prominente abdomen para honrar a personajes legendarios que han dedicado su vida a la expresión más sublime del talento humano: el Arte.

POR: Karina Bocanegra Salcedo
Carmen Ponce Villanueva

Testigo Molesto O Japonés

De ser quien te saca en la tele para que te vea la novia, te conviertes en testigo molesto, yebenti mater.

Los cascos azules españoles los llamaban japoneses porque llegaban, se hacían una foto y se iban lo antes posible.


Territorio Comanche



El “prime time” de los noticieros es las 10 de la noche, ya a esa hora todos llegan a casa. La hora del resumen, todo el día en una hora.

Los noticieros, nos venden la realidad inmediata del día, los protagonistas son bastante conocidos, los vemos cotidianamente, rutinariamente sería el término. Pero ¿quiénes son esos protagonistas?, pues son los mismos con los que chocamos durante el día, solamente que no los percatamos porque vamos muy ocupados mirando el reloj.

De todas las personas que conozco me atrevería a afirmar que casi ninguna sabe cómo se llama su casero del mercado o el vendedor del kiosco de dónde compran su periódico todas las mañanas. La mayoría de gente hemos adoptado una rutina en la que no entran personas ajenas a nuestro trabajo, estudios, amigos, familia, etc. La pregunta inmediata que surge en mí es ¿sucede lo mismo con un periodista?, ¿acaso convive tanto con la noticia que todas resultan ser la misma, sólo con diferente personaje?.

Arturo Pérez- Reverte nos muestra, como un noticiero, un territorio comanche que bien podría adoptar el nombre de alguno de nuestros vecindarios, una zona desconocida donde el periodista acostumbrado ya a convivir con bombas y denotaciones, transita en alto riesgo en busca del mejor plano o el momento adecuado para gravar la transmisión de los sucesos de la guerra.

Nosotros, no chocaremos a menudo con bombas, pero si con gente cuya vida detona en nuestras narices pero no nos fijamos, porque al igual que los periodistas de la novela vamos en búsqueda de algo específico, la noticia para ellos, el vivir para nosotros, y simplemente ignoramos lo que no entra en nuestro plano.

Pero, ¿qué es peor: ignorar por desconocimiento, o por costumbre?. Me inquieta una teoría personal: los periodistas de Pérez- Reverte no ignoran, conocen demasiado como para detenerse a observar detalles por demás analizados. Los que trabajan como corresponsales de guerra son semejantes a cualquier peatón de las calles, su trabajo es el distinto. Y no es que sean insensibles o crudos, solamente cuesíón laboral, como lo es no saber el nombre de la señora que diariamente limpia tu aula, o tu oficina.

Mi teoría se fundamenta en la comparación de las conductas de cierta gente que comparte el día sólo cuando viaja en el bus de ida o de regreso, cuando almuerza en algún restaurante cerca de la oficina o cuando se cruzan en la misma acera. Asi como muchos de nosotros, los periodistas esperan que vuelen un puente como si esperáramos el micro en el paradero. Entonces no es costumbre sino parte de nuestro quehacer, parte de nuestra vida, necesidad primaria para nuestro vivir, y eso es lo que todos buscamos.

Que diferencia entonces, con aquellos que dicen conocer y no son inmunes a los destrozos de la guerra, o peor aun a esos que dicen no ser indiferentes a los destrozos de la vida diaria. A esos que en territorio comanche se los llama japoneses bien pueden encajar en nuestra rutina, aun sin ser o parecer orientales. Nos estremecemos contadas veces cuando vemos algo parecido en televisión, pero no lo hacemos cuando lo vemos pasar por nuestra ventana.

La rutina existencialista de vivir e ignorar lo que pasa a nuestro alrededor y escandalizarnos cuando alguien decide ir como voluntario a un campo de batalla o cuando un periodista que narra los hechos aparece en cualquier medio; sin duda, nos convierte en hipócritas a grandes luces. Hipócritas declarados porque nos colocamos un cartel de sensibilidad al 100% y no apreciamos siquiera al que escucha nuestra manifestación pública de comprensión y menester por la realidad.

¿Acaso la misma balanza que mide la sensibilidad del corresponsal de guerra no valdría para medir la nuestra frente a los noticieros todas las noches, o frente a la multitud diaria de las mañanas o las tardes?. La realidad de los corresponsales de TVE, son los enfrentamientos de las guerras Yugoslavas; la nuestra: tu ruta, tu salón, tus compañeros, tu familia, tus vecinos. ¿Les prestaremos la misma importancia a ellos que a una fila de cadáveres extendidos sobre una cuneta?.

Pero lo más evidente de la teoría del yo (planteada aquí, sin que tenga ninguna relación con Freud) es la negación de la misma después de tantas líneas, aunque sería mejor la aprobación de ésta con argumentos más explicativos. El que ignora por costumbre es más detestable que áquel que ignora por desconocimiento. Y en el caso comanche los periodistas no ignoran, ni están acostumbrados, porque jamás te acostumbras a tu realidad grotesca que te grita estoy aquí: mírame. El trabajo de ellos sin embargo no te pide acostumbrarte, ni ser parte de eso. El plano ya no es solamente los niños aplastados, o las casas derrumbadas; sino, es también el periodista que lo malogró porque empezó a llorar, o el que soltó el micro para ayudar a rescatar a los supervivientes. Asi tu trabajo ya no es caminar con la mirada fija hacia tu dirección porque ignores a la gente, sino porque ya eres parte de ellos y ellos parte de ti, no hace falta mirarlos porque están en tí y tú dentro de ellos. Una realidad que te sumerge en la propia, como la guerra consume a los periodistas de Reverte.

Entonces no caben los supuestos orientales que aspiran tomarse una foto para demostrar que estuvieron allí y para, con argumentos gráficos demostrar que saben del tema porque lo conocen de cerca. Entonces, no caben tampoco los orientales de tu vecindario que dicen saber el nombre del que les vende el periódico o del que les atiende en el restaurante, porque pueden conocer el nombre pero no al hombre. ¿Qué serias tú: un japonés o un testigo molesto?, un testigo molesto está presente siempre aunque moleste y mucho, pero el otro sólo espera una foto, una huella leve de su presencia para irse. ¿Te quedas o te vas?








Kolumna Vertebral

Neida Palomino Puertas

Sorteo De Módulos Y Derecho A La Vivienda


En cuanto a los pobres incautos que aportaron al Fondo Nacional de Vivienda- alias Fonavi- el Premier dijo esta mañana que la indemnización será colectiva y no individual. Bueno, sencillamente, pensamos que este dictamen unilateral no corresponde a la expectativa de la ciudadanía-¡qué duda cabe¡- ni tampoco parece recomponer la imagen del gobierno. Recordemos que tiempo atrás, cuando esta discusión cobraba más y más fuerza, gracias al empeño de los aportantes estafados, no sólo los voceros del gobierno sino cierta prensa proclamaban la imposibilidad de pensar en una indemnización porque el Estado carecía de ese dinero, que podría desfalcarlo, que no era real la cifra de demandantes y un larguísimo etcétera.

Luego, se admitió que existían recursos públicos que podrían servir a la indemnización. El Referéndum había logrado su primera batalla. Y ahora, nos quedamos con los crespos hechos cuando vemos a don Jorge Del Castillo declarando que la añorada indemnización se hará en forma colectiva. ¿Qué implica esto para nuestros aportantes trujillanos?

Las reparaciones colectivas se entienden en el Perú como la entienden los alcaldes cuando les dicen “obras”. Es decir, una canchita, un parque nuevo con guardianes y jardineros, un colegio -¿con carpetas? Ahora también se dice que se emplearía en construir módulos multifamiliares, como los que vemos aquí en zonas como Covirt, Monserrate o en la Urbanización El Bosque. Al menos se invertiría en algo del proyecto original. Sin embargo, luego se dice que los módulos serían entregados según un sistema de sorteo. Ello significaría que habrá ganadores y perdedores; es decir, familias que duerman bajo un techo y familias que deberán esperar un poco más a que la caridad del Estado se acuerde de ellos.

Esta medida peca, por un lado, de inconstitucional por negra el derecho a una vivienda a quien aportó durante muchos años para conseguirla. Y es que el derecho a la propiedad no es gratis, si hablamos de las clases trabajadoras o marginales, pero es mucho menos operante cuando es el mismo Estado quien arrebata a las personas sin blasón ni cargo las ilusiones de un sueño tranquilo, condenándolos a una vida en extremo precaria y en constante riesgo. Ojalá no llueva en estos días porque la estadística de resfriados aumentará, cuando no la de los niños con pulmonía.

Y por otro lado, esta medida, peca de idiota. El Estado ha creído que el sistema de aportes al Fonavi paralizaría ciertos aspectos de la lucha de clases mediante la posibilidad de acceso por parte de la clase obrera a la propiedad, como son las invasiones, la formación de asentamientos humanos sin servicios básicos, etc. Sin embargo, el hecho del robo de ese fondo y la táctica de reparación colectiva con sorteo ha reavivado la vieja contienda y ahora es la gobernabilidad la que se hace el harakiri.

Para muchos, podrá sonar exagerado el último párrafo. No importa, mucho en realidad. Importa sí la opinión que sobre el particular cado damos y el hecho cierto que no sólo es una opinión o una perspectiva, sino una declaración, aún insuficiente, sobre este dilema que pone en juego muchas cabezas. Además, es una reflexión sobre esta circunstancia que no sólo versa sobre cosas y aportes desconocidos; también pasa por el tema del reconocimiento del valor de las personas y sus derechos, constitucionalmente vigentes, en blanco y negro; pero sin ningún soporte fáctico que acredite que los mismos mecanismos de poder respeten sus propios estatutos. Si algún mérito ha tenido el gobierno y su política discriminatoria es que ha promulgado la idiotez y el strip tease como ley y, en consecuencia, se desnuda a sí misma frente a todos.





Kolumna Vertebral

Neida
Verrod

La Casa De Cartón

www. images.google.com.pe
Cuando creíamos que la versión peruana de la Gran Estafa (Banco de Materiales) no tendría segunda parte, aparecen las facturas de los gastos diarios del Fondo Mi Vivienda. Irónicamente, los responsables mayores, porque se encargan de vigilar su correcto manejo, aparecen para declarar y defender lo indefendible o lo que es aun más vergonzoso, no para ellos sino para quienes escuchamos, lo obvio del asunto, el delito infraganti sería menos probatorio y acusador.


Pero qué pasa con estos funcionarios unidos por una particularidad sutil, el de integrar un fondo nacional destinado a la construcción y facilitación de viviendas.


Sí, viviendas, un problema que aqueja a la población en exceso, la falta de un ambiente habitacional propio se ha convertido en una prioridad para miles de peruanos que ven en este tipo de programas promovidos por el gobierno, una alternativa, una solución, una salida accesible en cuestión bancaria y legal. Y que hacen estos respetables funcionarios con esa necesidad, enfrascada por los engorrosos trámites burocráticos y las negaciones de una vida de clase media u otra menor que no le permite a un ciudadano de a pie ahorrar para presentarse a una asociación de bienes raíces con la total disposición de adquirir la casa de sus sueños, o aunque sea una que se acomode a su cuenta.


Apenas nombrados en abril, estos dignos representantes del gobierno en tareas administrativas para la población; porque eso es lo que son: administradores contratados, mostraron una conducta patológica, característica, casi convertida en rasgo típico institucional del grupo de poder de turno.


¿Una cuestión de despidos en grupo?, se preguntaron, quizá sería la mejor decisión, pero sin duda no lo fue para los 30 despedidos, entre ellos 8 gerentes. Pecados capitales de estos mortales cuya sentencia no permitió ni siquiera una remota posibilidad de perdón y contrición.


Pero, ¿cuál fue el pecado de estos hombres?, el jefe de Finanzas, Alejandro Ruiz; de Marketing, Reinaldo Suzzano; de Riesgos, Jessica Gonzáles; de Tesorería, Guillermo Gutiérrez; Comercial, Juan Hurtado; de RR.HH, Manuel Ramos; y los de Medios y Contabilidad no tuvieron mejor idea que alertar sobre los gastos injustificados y el impacto negativo que esto tendría en los balances e imagen de la institución. Y como toda costumbre de la era dónde la palabra no basta, sino hace efecto la premisa de una investigación, muy usada por cierto: papelito manda. Para eso está la documentación de Perú 21, que con documentación en mano difundió la ultimita, la calientita del día.


Y qué dijeron el gerente general, Luis Izaguirre y el presidente del directorio, Guillermo Alarcón, algo de ripley, directo para el archivo de guiness como una de las explicaciones más fantásticas dicha por un funcionario público peruano, en cuya categoría hay competencia dura, una que se innova con el tiempo. No existen índices positivos, afirmaron. Izaguirre manifestó, “tratamos de enmendar los objetivos del programa que no fueron cumplidos. A algunas personas se les evaluó y otras fueron despedidas por decisión de la directiva”. Empero que contradicción con los informes positivos de las auditorias, tanto de la Contraloría como de la Superintendencia de Banca y Seguros que echan por tierra sus argumentos.


El problema debe ser un tipo de daltonismo desconocido por Izaguirre, uno que confunde resultados positivos con negativos, uno que confunde enormes fondos con carencia de dinero, o ¿no?, porque desde el 2003, esta entidad tiene un presupuesto anual de S/. 6 mil para Gastos de

Representación que, según las normas y el mismo Izaguirre, debe cubrir sólo las invitaciones a funcionarios de otras empresas estatales o públicas. Sin embargo, a inicios de junio Izaguirre pidió S/.20 mil adicionales pues, en dos meses, la nueva gerencia había agotado sus fondos. Esto sin contar que, en abril, el gerente creó en su despacho una caja chica de S/.2 mil mensuales, una cuenta que cubre gastos tan necesarios y útiles para el fondo como es la alimentación de la gerencia, incluyendo los feriados largos o los fines de semana. ¿Qué problema es la alimentación?, si lo sabrán los peruanos que a veces se ven obligados a minimizar sus gastos en ella para poder ahorrar y soñar con la cuota inicial de la casa propia.


Y la mejor parte es nuevamente la explicación insólita de la cabeza de la institución, Izaguirre en un acto suicida de drogadicto que no acepta su adicción, rechaza la problemática del asunto; “Trabajamos 14 horas diarias, tenemos un cafetín y para eso (el pago de consumos) tenemos caja chica. El presidente anterior (Humberto Nadal) venía una vez al mes, el nuestro trabaja 15 horas diarias y yo también”, alega ilógicamente, olvidando (que memoria tan conveniente) que cada funcionario debe cubrir su almuerzo con dinero de su bolsillo y no con recursos del Estado.


Para la graficar precisamente la versión oral de “el repaso”, insiste con argumentos aun más detestables, “En otras entidades del Estado va a encontrar fondos muy superiores a los que ha visto. ¡Yo tengo que hacer que mi gente funcione!”.


Descaro visible de esta gente, la que para hacer su trabajo, pagado claro está, y hasta demás habría que cubrirle sus gastos no sólo de almuerzo, sino también de cepillos dentales, mascarillas faciales y hasta toallas. Suponemos que las mascarillas son para Izaguirre, quién a pesar de su esfuerzo no puede ocultar su auténtica cara, una que no se borrará aun con los tratamientos faciales que pagaba con nuestro dinero.


El siguiente tráiler que esperamos será la respuesta del Ministro de Vivienda y Construcción, Enrique Cornejo, ¿cuál será su argumento?. Y lo aún más esperado que dirá Alan García de esto, el que iracundamente ya dijo una vez, "a los malos funcionarios se les mandaría a su casa". A ver si se van a una de cartón como la de muchos peruanos.
Gelka Dobbertin Sánchez
Neida Palomino Puertas
Lucyana Zavaleta Urtecho

¿Femineidad o Ingeniosa mentira?

El género femenino ha sido oprimido desde tiempos
inmemoriales.



Por: Karina Bocanegra Salcedo y Melina Velásquez Oliva





A veces miro en el espejo del tiempo y creo divisar claramente el ocaso de mi vida universitaria.
No es mala.
Tampoco es buena.
La universidad no es mala ni buena.
Pero sí absurda dentro lo negativamente absurdo.
Eso no la convierte en mala.
Después de todo, ¿Qué es malo?
¿Qué significa malo?
Algo que trae consecuencias dañinas para una persona o un grupo de personas.
Y ¿Qué es dañino?
¿El infierno?
¿No rezar antes de comer?
¿No dar la otra mejilla cuando nos agreden?
¿No ser respetuosa de las normas?
El otro día vi en el periódico, en la sección de moda, una joven que vestía un polo con las palabras: "Harta de ser buena", impresas en el pecho.
¡Pobre chica mala! Seguro va a ir al infierno por haberse hartado de ser buena. Seguro era una chica muy independiente, segura, a la cual le importaba un comino el qué dirán si no es femenina, si practica box, si estudia Ingeniería mecánica o si tiene más músculos que un varón. Que si no le gusta vestir, caminar, hablar como le dicen que debe hacer una señorita, no lo hace. No tiene miedo de decir lo que piensa, aunque duela y exaspere. Aunque les joda.
Seguro era una chica tan extremadamente buena, que ponía en ridículo a cada granuja que intentaba seducirla con palabras insultantes o estúpidamente rebuscadas.
Eso es lo que llamo ser buena.
Ah pero aquí viene el gran conflicto, la gran polémica, el gran dilema.
He cometido el error de describir lo que a mi punto de vista le da la gana.
Ser buena, desde mi óptica, es esto: Ser LIBRE.
Pero para la sociedad, ser buena, es ser ESTUPIDA.
Aquí cabria hacer algunas anotaciones de lo que significa ser estúpida para la sociedad y para mí.
Por ejemplo, para mí, ser estúpida es dejar que las barreras sociales contribuyan a que me violen sexualmente.
Para la sociedad, ser estúpida es denunciar a quien me haya violado.
He allí la gran diferencia.
"Harta de ser buena"
Lamentablemente mis opiniones, muy particulares, equivalen a un gritito en medio de las gigantescas directrices de la masa.
Por lo tanto, desde la concepción masiva, esta chica ha debido ser buena en todo el sentido de la palabra.
Esto es: insegura de no ser lo suficientemente delgada como le exigen que sea. Insegura de no ser lo suficientemente bella como le dicen y susurran todo el tiempo. Preocupada de ser delicada y graciosa ante el sexo opuesto. Siempre atenta y servicial, siempre sonriente. Prudente al momento de expresar sus opiniones y asegurarse de dejar bien en claro que las señoritas son sentimentales y los hombrecitos racionales. Asegurarse de elegir una carrera femenina, como Educación Inicial, Enfermería o Idiomas. Matricularse en cursos de modelaje, Arte de ser mujer y demás chucherías domésticas.
"Harta de ser buena", en el contexto de las masas, significa dejar atrás estos patrones de género y regir la vida de una con nuestras propias reglas.
Sin embargo, suena denigrante.
¿Alguien puso una pistola en la sien de esta chica y le dijo: "Si no eres delgada te mato"?
¿Alguien puso una pistola en la sien de esta chica y le dijo: "Si no cumples tu rol de mujer débil te mato"?
Por supuesto que no.
Es triste ver como las chicas y adultas han dejado que sus vidas sean gobernadas por el resto de anónimos parlantes.
Es triste ver como el catolicismo contribuye a esta desgracia.
La religión es el gran rey de la mentira.
La religión te dice: si no haces esto o lo otro, irás al infierno.
Sutil manera de controlar nuestras vidas a su antojo.
Lo cierto es, que sí necesitamos una noción de lo que es perjudicial y lo que no.
Es claro que matar a un ser humano viola su derecho natural a la vida.
Es claro que violar a un ser humano viola su derecho natural a ser digno.
Es claro que apropiarse de las pertenencias de un ser humano sin su consentimiento viola su derecho inalienable de decidir sobre él y lo que ha adquirido.
Nosotras sí necesitamos que nos pongan en claro estas normas desde la infancia.
Nosotras NO necesitamos que nos impongan una manera de ser y expresarse.
Nosotras NO necesitamos que nos enseñen a subordinarnos al varón.
Nosotras NO necesitamos que nos hagan creer que fuimos las causantes de la perdición de la humanidad.
Nosotras NO necesitamos que nos enseñen que el servir y tener hijos es la clave de la felicidad.
El tener hijos es una virtud que la Diosa nos regalo. Digo DIOSA, porque alguien que ha creado un ser humano con tanto potencial como nosotras, tiene que ser mujer.
Podemos decidir ver crecer vida en nuestras entrañas, y podemos decidir avocarnos a nosotras y a cambiar el mundo, sin necesidad de ser madres.
Ser madre es algo incomparable, para quien se compromete a sacrificar su vida por ese pequeño ser.
O está la otra opción: No ser madre. Y tener como única preocupación a nosotras y nuestros deseos.
Ambas opciones son perfectamente naturales y válidas.
La DIOSA quiso dárnoslas porque sabía bien que cada una de nosotras tiene un temperamento distinto, y nos dio la oportunidad de ELEGIR.
Si la sociedad te dice que las mujercitas cocinan y los hombrecitos trabajan, escúchala, analízala y bota a la basura lo que crees que es absurdo e injusto.
Las mujeres tienen el mundo a sus pies, y es triste, que teniendo todas las cartas ganadoras del juego de la vida, pierdan la partida.
Llegará el día en que la frase "harta de ser buena" no pase de significar, no sólo para mí, sino para todas las mujeres del mundo, un simple de chiste sobre lo extraordinarias que somos.

¡PIENSA EN VERDE!

Municipios deben promocionar políticas medioambientales en sus localidades.


Imagen: Lenny Carnam



El menoscabo del compromiso y sensibilidad de los funcionarios ediles de nuestra región para normar sobre políticas ambientales en sus planes de gobierno, no sólo muestran la poca voluntad política que tienen, sino que además muestra la falta de interés por mejorar la calidad de vida de la población Liberteña.

Sólo 2 de las 86 municipalidades que hay en la Región han logrado alcanzar la certificación de Gestión Ambiental Local para el Desarrollo Sostenible (GALS) que otorga el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM). Solo dos comunas, la de Huanchaco y de Pacasmayo lograron la certificación. Es acaso imposible diagnosticar el grado de polución en La Libertad, monitorearlo y controlarlo.
Es hora que de las municipalidades asuman su responsabilidad y generen normas que diseñen una política medio ambiental adecuada para educar a la población en estos temas.

De acuerdo con la constitución, en el articulo 195 inciso 8, establece que los gobiernos locales deben desarrollar y regular actividades y/o servicios en materia ambiental, entre otros puntos. Es decir, que los municipios deben garantizar una adecuada calidad de vida, proporcionando el equilibrio entre el desarrollo socioeconómico, el uso sostenido de los recursos naturales y la conservación del ambiente.
Con ello se busca un crecimiento que valla de la mano con el respeto a la vida y el manejo adecuado de los recursos naturales.

Como es sabido La Libertad es una de las regiones particularmente pródiga en recursos mineros, sobre todo de oro, los mismo que no siempre son explotados de acuerdo a las normativas internacionales de seguridad medioambiental que regula los procesos de explotación minera así como el tratamiento de los efluentes líquidos y sólidos producidos por esta actividad. Esta problemática nos permite cuestionarnos sobre la verdadera labor que están cumpliendo los gobiernos locales. Un claro ejemplo de falta de compromiso con la población y de sumisión ante las trasnacionales.

Por su parte el centro de investigación y asesoria de trasporte terrestre (CIDATT) nos dice que la contaminación esta matando a más gente que los accidentes de tránsito, debido a la emisión de gases tóxicos que producen infecciones respiratorias agudas (IRA).

Es por ello que es necesario y urgente que los municipios de nuestra región asuman su responsabilidad en materia ambiental y generen normas básicas de gestión ambiental que por ley les corresponde.
Redacción conjunta:
Alexandra Alvitez León
Lenny Carnam

Destruyendo un mito

El caballo de fuego.- Fortín desde el cual me atrichero para desafiar el patricarcalismo.



Cuando descubrí la existencia de los Feminismos tenía quince años. Desde niña fui rebelde con respecto al rol opresivo que se me exigía acatar, nunca me creí eso de que las mujeres eran débiles o de que el destino de toda mujer era casarse y engendrar hijos, mucho menos pensaba servirle a ningún hombre. Practiqué karate porque sentía la necesidad de focalizar mi rabia contra el mundo de la manera más relajante: golpeando gente. Me divertí mucho, practiqué este deporte cerca de siete años (desde los 13) y me moría de risa al escuchar las palabras de mi pobre tío machista "Por qué no estudias ballet, es más femenino" –tamaña infamia.

No se puede comparar a un ser tan sublime con uno tan opuesto tomando como modelo a éste último. No me considero feminista de la igualdad, o de la diferencia, o anarcofeminista, o ecofeminista, o feminista radical; considero que estas corrientes tienen postulados incoherentes, por cuanto toman al varón como modelo de referncia para definirse a sí mismas -craso error. Se debe destruir ese mito, la mujer constituye una otredad, no necesita ser el término débil de esta escuación. Tuve la suerte de poder leer el manifiesto SCUM de Valerie Solanas, y me pareció acertado en varios aspectos. Confieso que es extremista ya que sus vivencias personales influyeron decisivamente en el hecho de decir que todo padre desea sexualmente a su hija –porque efectivamente fue violada por el suyo, qué bonito; sin embargo es considerado actualmente, por muchos movimientos sociales, como una de las obras feministas más representativas del siglo XX.

Virginia Woolf y Elfriede Jelinek también están en la lista de las mujeres que abogan por una revolución social (ambas de pensamiento feminista). Jelinek es una de las más grandes escritoras de todos los tiempos; ganadora del Nóbel 2004 y polémica hasta los huesos, critica hondamente los clichés dentro de los cuales se desenvuelve la sociedad actual y el absurdo de sus prejuicios. Woolf, por otro lado se adelantó a su época, de eso nos damos cuenta claramente al leer su ensayo Tres Guineas: Vivimos en un mundo hecho a la medida del género masculino, ¿cómo es posible entonces que las mujeres podamos gobernar? Con extraordinaria lucidez, Woolf dice ser consciente de las trampas de la asimiliación y puede ver con claridad todos los simbolismos escondidos en la cultura patriarcal (el apellido, el dios –con minúscula, lo que hoy estaría encarnado en el fútbol, en las lavadoras en oferta en el día de la madre, en los comerciales que enarbolan la labor de madre-sirvienta-esposa abnegada-sacrificada y toda esa infamia, la manera como nos expresamos para hablar de todos los seres humanos -LA SER, LA SER HUMANA, LA SUJETA, TODAS, todo ello refuerza la subordinación del sexo femenino).


A lo largo de la historia las mujeres se han caracterizado por asumir el papel de las no reconocidas, de las que luchan anónimamente. Eso debe cambiar, para ello es necesario quemar muchos paradigmas perniciosos; es necesario castrar al paternalismo pero ya.

¿Un simple descuido burocrático?




Hace poco el renombrado pintor peruano Pedro Azabache, habría confesado su precaria situación económica causada por el desinterés del gobierno. Allegados dijeron que ni siquiera cuenta con la indumentaria suficiente para pintar, porque utiliza adobes y piedras. Esto resulta indignante y nos da indicios para imaginar la situación de los artistas en este país.

Pero esto no es nada novedoso, siempre, desde tiempos inmemoriales, se ha marginado a los artistas –léase escritores, poetas, pintores, actores–, los cuales no gozan del debido reconocimiento, mientras aún siguen con vida, por parte de las autoridades.

Es así que Don Pedro Azabache, de noventa años, sólo recibe cuatrocientos soles mensuales para sobrevivir. El pintor ha declarado que hace un mes ya de la promesa del Ministro del Interior, Luis Alva Castro, de subirle el sueldo a uno más digno y acorde con su labor. Resulta increíble, además, que un empleado de limpieza de Bellas Artes reciba mil soles mensuales después de jubilarse. Bien se sabe que Don Pedro fue asistente del afamado pintor indigenista José Sabogal, además de docente y director de la Escuela Superior de Bellas Artes “Macedonio de la Torre”. Sin embargo el gobierno no ha ejecutado ninguna medida extraordinaria.

Pero subir el sueldo a los artistas no es el único compromiso que el gobierno mantiene. Luis Alva Castro dijo que iría a abogar por la construcción de un museo donde se puedan exhibir los murales que representan a figuras como Manco Cápac en la fundación del Imperio Incaico. Ha pasado el tiempo y el presidente Alan García no ha movido un solo vello de su prominente abdomen para honrar a personajes legendarios que han dedicado su vida a la expresión más sublime del talento humano: el Arte.

Por: Karina Bocanegra y Carmen Ponce

Nosotras nunca fuimos menos



Fu Hsiang, un poeta chino de muchos siglos antes del nuestro, decía en versos no muy difundidos:


¡Qué triste es ser mujer!


Y más adelante, su expresión sobria nos confiesa:


Cuando una niña nace,
Nadie en casa se alegra
.


Existen cifras de dominio público que estiman que aproximadamente cada 15 segundos una mujer es maltrata física o psicológicamente en algún lugar del globo. A eso debemos agregarle otras estadísticas sobre el maltrato infantil en la India donde niñas son explotadas en la producción artesanal de alfombras, o de aquellas jovencitas en África que son privadas eternamente del placer natural del sexo al ser castradas desde los 4 años, para que al llegar a la adolescencia, la ausencia de deseo sexual evite que les sean infieles a aquellos hombres con años de más que tienen por maridos, a quienes ni siquiera pudieron elegir.

No olvidemos además el tema del tráfico de personas que capta a más mujeres y niñas por día. Los países orientales como La China Popular, Japón, Indonesia y otros son los principales en constituir un mecanismo comercial corrupto que canjea el pudor y la inocencia por unos cuántos billetes. ¿A caso no es suficiente?

Nuestra región, desde luego, no está libre de este grave problema social que las cifras nos indican. ¿Pero qué son aquellos fríos números frente al día a día en el que nos topamos con la basura del “sexo fuerte” que cree mantener su mediocre posición a punta de golpes, patadas, sacadas de vuelta y otras tantas bajezas que lo envilecen? ¿Cuándo esos rostros escondidos saldrán de la oscuridad y dejarán que un “ya basta” salga de su garganta como un firme grito de libertad?

En la región La Libertad se registran hasta un 31 por ciento de casos de maltrato de diversos tipos. Sin embargo, todos parecemos sordos o ciegos al respecto. En fin, podemos decir que no es nuestro asunto, que no nos importa; pero la verdad es que este problema no es individual, sino del colectivo social.

Muchas veces, la agresión viene de personas que simplemente no soportan a las mujeres. Pero bueno, aunque las causas fueren porque el arroz se quemó o el sexo no fue consentido, el hecho es que el abuso se repite siempre y los roles siempre son los mismos: un marido bravucón y una mujer maltratada.

Si tomamos en cuenta que sólo el 5 por ciento de estos delitos son denunciados, entonces notaremos la vulnerabilidad de un gran sector de la población estadística que por múltiples circunstancias, incluida la cultural, no evidencian estos casos. Finalmente, la educación cobra especial importancia a la hora de aclararnos quiénes somos, qué tan avanzadas son nuestras ideas respecto del problema y qué tan efectivas pueden ser nuestras acciones para lograr solucionarlo.

Por cierto, existen múltiples organizaciones que se atribuyen la defensa de la mujer. Pero el conflicto sigue en pie, esperando una solución que involucra a todos y que pasa por una reconstitución de los valores, un reconocimiento más que teórico y con mucho de práctico a la mujer en sus diversos roles, incluido el de fuerza de trabajo capaz de producir en las mismas condiciones de un varón, que nunca fue más. Nosotras nunca fuimos menos.

Algo más que se nos olvidaba. No dejen de ir a esa muestra interesantísima que sobre este tema se exhibe en el Instituto Nacional de Cultura. No serán los mismos cuando salgan de allí. Y podremos, con toda la libertad que supone el ser humano, enterrar a Fu Hsiang, y de paso a esos muchachos de pantalones flojos, cabezas rapadas y cejas depiladas que en sus cantos- si así se les puede llamar- no hacen más que hacernos parecer muñecas inflables.

Columna de opinión NOSTRA CULPA



Redacción conjunta:


Meztli Bazán Briceño

Claudia Inglessi León

Un trago de realidad



Territorio Comanche, donde los caminos estan desiertos...

La objetividad periodística es una exigencia utópica. Es como pretender tocar un espejismo, que en un instante es y en el siguiente deja de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el receptor tiene para poder creer.

Territorio Comanche, de Arturo Pérez Reverte, nos presenta en un lenguaje duro pero realista, como el periodismo va más allá de contar en televisión o periódico los hechos, y como se va dejando de lado fríamente la labor de “informar con exactitud”. Informar con objetividad significa hablar de las cosas tal como ellas son en su propio contexto, sin manipular o distorsionar ninguno de los hechos, discurso muy desviado de la realidad.

El primer capitulo de Territorio Comanche nos dice: por eso Barlés vio que Márquez, todavía arrodillado, se echaba al hombro la batecam y se ponía a grabar otra vez al muerto. Si el impacto caía cerca, haría un rápido movimiento en panorámica desde su rostro a la humareda de la explosión, antes de que esta se disipase. Barlés confió en que al menos una de las pistas de sonido de la cámara estuviese en posición manual. En automático, el filtro amortigua el ruido de los tiros y las bombas, y entonces suena falso y apagado, como en el cine.
Que tipo de objetividad puede haber cuando no hay responsabilidad al momento de tratar la información. El periodista pierde el horizonte de la verdad dejando de lado las bases del buen ejercicio de la profesión. Esto implica, una ética de quienes participan en esta histórica misión de informar a las masas de manera veraz conforme a los hechos “sin deformar deliberadamente la información". Todo con el fin de hablar de objetividad.

La falta de sensibilidad al tratar la información también contribuye con la carencia de objetividad. Alcanzar un punto de equilibrio entre el ser individual y el ser social en el periodista significa, justamente, asumir el plena conocimiento para responder a nuestros actos frente al mundo. Así, la ética cobra sentido y nos permite apreciar al interiorizar en nosotros mismo valores que luego se comparten y entran en contacto con los otros para dirigir la búsqueda de armonía y equilibrio social. Un periodista es un ente de cambio en la sociedad. No solo un observador de la realidad.

Le fastidiaba a Barlés o cualquier otro se le metiera en cuadro mientras grababa niños muertos entre ruinas, aunque a veces, cuando ya no podía más, dejaba la cámara en el suelo y también se ponía a remover escombros; pero solo cuando tenia suficiente imagen para minuto medio en el telediario. Cuantos Barlés habrá en el medio periodístico que solo le interese sus imágenes, hay que ser responsables y sensibles, no solo de cómo informar sino de lo que se está informando.

Pero no sólo es objetivo aquel que se limita a registrar la realidad sin comentarios ni interpretaciones y de hecho, los que limitan la tarea informativa a solo la trascripción rigurosa y exacta de los hechos y de las opiniones, tal y como se dieron en la realidad, sino que además aquel que trata la información debe hacerlo con responsabilidad y humanidad. El periodista no trabaja con máquinas como los ingenieros, ni con planos como los arquitectos, sino con personas que sienten. Un periodista nunca debe olvidar que también es un ser humano.
Durante la época dura, en Sarajevo, a eso lo llamaban ir de Shopping. Se ponían el casco y los chalecos y se pegaban a una pared en la ciudad vieja, a oírlas venir. Cuando alguna caía cerca, iban corriendo y graban la humareda, las llamas, los escombros. Los voluntarios a las víctimas. A Márquez no le gustaba que Barlés ayudase a los equipos de rescate porque se metía en cuadro y estropeaba el plano. Este claro retrato en Territorio Comanche muestra la deshumanización del periodista en la actualidad. Es la realidad cruda de los seres y los acontecimientos.

La labor periodística admite de una u otra forma la verdad objetiva como ideal supremo del buen informador. Y ello porque se trata de satisfacer un derecho humano fundamental de la persona “humana” y de la entera sociedad, cuyos intereses deben prevalecer sobre los particulares del informador y del medio. Desgraciadamente el ejercicio del periodismo no es una práctica autónoma. Los periodistas son trabajadores en relación de dependencia con las grandes empresas de comunicación; por tanto, deben amoldarse a las exigencias patronales, y la línea conceptual del medio para el que trabajan, no la fijan ellos. Se abre ahí, entonces, un dilema: el periodista profesional no informa lo que ve sino lo que el medio para el que trabaja le exige que informe. Disyuntiva muy difícil de superar, por cierto.
Según el Sony ICF de onda corta y la BBC, en un pueblo vecino la Armija habían descubierto una fosa con cincuenta y dos cadáveres puestos en fila hacen una fila muy larga. Además, tienen familia: hermanos, hijos, primos. Tiene gente que los echa de menos y al verlos allí, uno detrás de otro y recién desenterrados, se lo toma a mal. Para muestras un botón.

Como dice la obra: Era lo que ellos llamaban Territorio comanche en jerga del oficio…El lugar donde los caminos están desiertos y las casas son ruinas chamuscadas, pero donde me ha permitido conocer a través de sus páginas, el verdadero rol que viene cumpliendo el periodista. Allí donde la reflexión sobre la objetividad y responsabilidad en el tratamiento de la información finalmente encuentra una dimensión que explica por qué, durante mucho tiempo, la discusión sobre la ética fue un artificio inmerso en la labor periodística. Todo por lograr la mejor imagen, la mejor historia; cargada de sensacionalismo, gracias a la línea de un empresariado. En conclusión el informador que no es veraz, que engaña es a partir de ese momento que pierde el derecho a informar.

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