Territorio Comanche: Conflicto del realismo literario

el país.com
Arturo Pérez Reverte: autor de la obra Territorio Comanche

Son innumerables, cada vez, aquellas obras literarias inspiradas de la realidad y, más aún, de los acontecimientos trascendentales –como las guerras­­-. Territorio Comanche –en su primer capítulo- muestra la mixtura de una contienda bélica real y el tratamiento retórico de la misma para expresar el drama de quienes tienen el trabajo de informarla, mostrando la magnitud de la propia y, por consiguiente, la urgencia de su atención.

En opinión de Miguel Ángel García Guerra, escrita para Portal Solidario, expone: “La obra es un valioso documento sobre el periodismo de acción, a pesar de no tener grandes pretensiones literarias. Sin embargo, tanto la técnica como el lenguaje son muy efectistas, logrando que el lector lea la novela de un tirón.Todo aquél que se decida a leer Territorio comanche ha de saber que los testimonios están escritos, no por alguien que ha investigado y ha recopilado testimonios de diversos periodistas, sino, que lo que en la obra se narra, proviene de la experiencia vital del autor. Como dice el propio Arturo Pérez Reverte, ‘para un reportero en una guerra, Territorio Comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos’. Parece que Reverte necesitase escribir este libro para expulsar de sí el recuerdo de la barbarie para su tranquilidad interior. A nosotros, infelices lectores apoltronados en un sofá, nos vendrá bien el contacto directo con la abigarrada y cruel realidad”.

Territorio comanche –en su primer capítulo- inicia la historia con la narración de dos personajes, Márquez y Bárles, periodistas, en el preciso momento en que están envueltos en los avatares de la guerra Croata-Serbia (la antigua Yugoslavia), con la misión de informar el desarrollo de la contienda aceptando el riesgo que ello implica.

La inquietud por conocer la conjugación de lo veraz con lo alegórico nos traslada a un análisis minucioso de la obra ¿Cuál es su peculiaridad y su distinción respecto de otras obras del realismo literario? Para lograr este fin, el autor, Arturo Pérez Reverte, describe celosamente el contexto: el impredecible y caótico ambiente en donde suceden los acontecimientos. Desde el nombre y caracterización del lugar hasta los sonidos fugaces que se perciben. Sin embargo, esta descripción se limita a narrar hasta donde alcanza la vista de los personajes; es decir, sólo se divisa el contexto desde el punto en donde se ubican Márques y Barlés, a pesar de la ventaja que significa omnisciencia del narrador: “Dio unos pasos por la carretera, en dirección al puente. El paisaje habría sido apacible de no ser por los tejados en llamas entre los árboles del otro lado del río, y la humareda negra suspendida entre cielo y tierra. A este lado había un talud que bajaba hasta la linde de un bosque, unos campos anegados a la izquierda, y la carretera que hacía una curva cien metros más allá, junto a la granja donde estaba el Nissan”.

En la narración se aprecia el conocimiento vasto y técnico del autor al precisar y detallar los tipos de armamentos: TMB, RPG-7, morteros, granadas y ametralladoras, son diferenciadas y reconocidas. Así también, precisa los nombres de los periodistas que trae a mención y de las ciudades en las que los involucra: Miguel de la Fuente, Paco Custodio y Pedro Ruiz en Sarajevo; Josemi Díaz Gil en Kuwait, Salvador, Bucarest y en Beirut; Miguel de la Cuadra en Asmara; Oriana Fallaci en México; Miguel Gonzales y Margarita Retuerte en Madrid; Paco Lobatón y Hormanechea en Bosnia; Agle Masini y Ted Stanford en Chipre, además de los lugares en donde Márquez y Barlés se trasladaban en su recuerdo.

Estas narraciones de casos de otros periodistas en situaciones similares se realizan en un juego de tiempo, en un flash back. El contexto cambia con un recuerdo o en un símil que Pérez-Reverte realiza y que culmina vertiginosamente en un diálogo de los protagonistas. Como una llamada de atención al lector hacia la escena presente, el puente de Bijelo Polje. Estas historias pasadas, a veces hacen perder la continuidad de la verdadera historia, haciendo que se haga un tanto complicada su lectura.

A pesar de la prioridad que se brinda a la conducta de los personajes en vez del ambiente, en cuanto a calidad-cantidad de descripción, el autor apuesta por comparar episodios similares que equiparen esta desproporción. Para este afán recurre a las oraciones largas en la mayoría de la trama; variadas a su vez, de oraciones subordinadas y algunas coordinadas. Recurre frecuentemente a la conjugación ‘y’ –polisíndeton- para enlazar las preposiciones. Esto le otorga algo de dinamicidad al relato.

Dentro de los recursos estilísticos, el autor, adopta la tercera persona para representar todo lo que percibe como testigo. Y en su omnipresencia expresa la interiorización de los personajes y resalta su emotividad ante las circunstancias. Emplea la modalidad del diálogo –ya mencionado anteriormente- acompañado de citas indirectas dentro de los párrafos. Otro elemento notorio es el uso de onomatopeyas: tun tun, bang bang, raaca-bum, clang y clang, frases que conforman la lista de la sonoridad explosiva que ayudan a la comprensión.

Obras así como ésta muestran el encargo armonioso que persiguen los periodistas en su labor literaria. Convergen la novela con el reportaje periodístico: son los hechos reales los que se manifiestan con un plus simbólico de los incidentes que soportan unos individuos; ese enfoque, esa manera de rescatar un aspecto haciéndolo excelso, eso es literatura. Pérez-Reverte es un escritor más de la nueva corriente que apuesta por el realismo literario al igual que Gabriel García Márquez en Noticia De Un Secuestro o como el peruano Umberto Jara en Secretos Del Túnel.

Es imperioso para entender esta nueva perspectiva de hacer periodismo literario, descubrir y estudiar toda la estructuración y la forma creativa de la que se valen los diversos autores para mezclar la realidad con la ficción sin dejar de engañar al lector.

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