¡Perderse o impresionarse…!

gfrojas.blogspot.com/2007/06/lagos-y-lagunas


Siempre me llamó la atención, ese libro grandioso que mi hermano guardaba con celo marcial en el estante más alto de su biblioteca. Sin embargo, yo disfrutaba la travesura de sustraerlo para sentarme en el jardín de mi casa y pasar horas contemplándolo, revisando minuciosamente sus fotografías impecables, sus letras perfectas y su permanente olor a nuevo.
Pues me encantaba admirar en el libro las imágenes de las ciudades, de los paisajes más hermosos y a la vez lejanos de nuestro Perú profundo. Quizá fue ahí, en esas remotas lecturas del imponente libro, que empecé a incubar el placer de viajar y dar la vuelta al Perú. No al modo atrevido y colosal de Manolo del Castillo o Roberto Wong (conductores del programa Reportaje al Perú) sino al estilo del más simplón de los turistas apasionados por descubrir las maravillas que encierra el país. Y es que nunca me han llamado, ni me llaman la atención esos periplos temerarios que suelen perpetrar los viajantes mochileros, cuya fascinación entiendo, pero no la comparto.
Pero Sería capaz de acompañar a varios amigos míos que disfrutan viajando en camiones de carga, inventando rutas, desconociendo los trámites de las fronteras, internándose en selvas alucinadas, descubriendo pueblos inexplorados en mitad de la Puna o un animal fabuloso entre los montes y el mar. Y seria facinable pasar todos esos retos del viaje con tal de apreciar la naturaleza rica y única de nuestro país
Hace poco comprobé mi debilidad por los viajes. Me fui por unos días a Huaraz, (pero debo aclarar que no fui sola sino acompañada de algunos compañeros de la Universidad para participara en el Congreso Nacional de Comunicadores Sociales) y es así como llegue a conocer lugares tradicionales y a la vez muy preciosas que me dejaron un encantamiento que intentaré incorporar a esta crónica inoportuna.
Después de abandonar los cómodos asientos atemperados del bus que me llevó desde Trujillo, no bien bajé del bus, un enjambre de vendedores de tours me jalaba de uno a otro lado tratando de que oiga sus ofertas. Fue toda una hazaña pasar por en medio de ellos y seguir mi camino, ya era de mañana cuando Huaraz nos acariciaba con su frío andino carente de humedad, y a la vez impresionaba con sus imponentes nevados que se avistan al fondo de la ciudad, cuyo brillo se acrecienta con la refacción de los matutinos rayos del sol. Sin embargo la gente iba por todas partes, hablando idiomas que no siempre se pueden reconocer, caminan de un lado para otro, mochilas al hombro, llevan sus vidas encima, cosas que han ido recolectando por todo el mundo. Los viajeros han invadido la ciudad, donde gente de todas partes confluyen para admirar sus paisajes y a la vez desafiar su geografía.
Al instante de escoger una ruta no había necesidad, porque el itinerario lo tenían diseñado nuestros amigos organizadores. Llegó el momento de abordar la custer que me llevaría a conocer Chavín de Huántar, ese icono de la arqueología ancashina, de la cual todavía llevo muy presente las lecciones de la profesora de Historia y Geografía que en el aula se empeñaba en infundirnos la idea de que el poblamiento del Perú empezó en el ande, con las oleadas de nómades que llegaron de la selva, pues desde que partimos nos acompañó un sol radiante que se intensificaba bajo ese cielo azul, la carretera se abría paso entre paisajes verdes encantadores y a medida que avanzábamos los nevados parecían que iban agrandándose. Ya a 40 kilómetros de Huaraz nos detuvimos en la laguna Querocha, que estaba alimentada con el agua que se desprende del hielo y a la vez rodeada de una llanura reverdecida por los pajonales que alimentan a las llamas y alpacas, todo era maravilloso justo como lo había visto en las fotografías del libro de mi hermano, pero esta vez era real, porque corría un viento helado tan fuerte que me hacia tambalear, allí pase una gran experiencia, mientras tomaba las mejores fotos y observaba el encantador paisaje, escuche una voz de un niño que me decía - señorita no desea tomarse una fotito con el corderito, tan solo cuesta un shol,- yo al ver sus ojos tristes e inocentes, con un rostro maltratado por el oleaje del viento y sus manos lastimadas por el trabajo, su traje roto por un lado y por el otro remendado, me impresione mucho y tan solo alcance a decir- claro- porque no-, en ese momento era inexplicable, porque eran diversos sentimientos encontrados, sentía un nudo en la garganta y a la vez una indignación con ello, fue una experiencia difícil de olvidar.
A pesar de la anécdota que tuve, también llevo el recuerdo de la vista panorámica de manera cinematográfica la intensidad de un colorido de paisajes impresionantes, pues las dos horas y media de viaje hasta el distrito de Chavín de Huántar pasaron sin darme cuenta. Allí almorcé una exquisita trucha frita servida con papa sancochada y arroz, luego me dirigí a la enigmática fortaleza de piedra que está a pocos metros del poblado,al ingresar a esta área intangible, sólo a simple vista aparentaba ser una colina y nada sorprendente pero conforme me iba acercando, de pronto apareció ante mis ojos la Plaza Cuadrangular
Sin reponerme de la emoción llegue a las galerías, una de los cuales encontré al famoso Lanzón de Chavín, que representa a un Dios caimán de figura antropomorfa, pesa 4,53 toneladas y mide 4,53 metros de altura, y por la parte posterior de las galerías se encuentra los muros en la cual se ubica una cabeza clava que aun esta colocada en su lugar originario. Todo esto era espectacular, ver tanta maravilla junta y a la vez tan real, pues no solo eran fotografías que observaba de niña sino la misma naturaleza.
No se si era perderme o impresionarme de ver mucha belleza, porque existía un naturaleza impecable e inigualable que jamás se borraran de mi mente, pues lo único despreciable y que quitaría de mi particular historia, es la despedida de ese hermoso lugar, quizás para la inmensa mayoría fue la parte más dura del viaje. Pero debo reconocerlo, todo había concluido… pero… ¿por qué olvidarlo? Va a ser difícil quitarme esa huella impermeable que me dejó Huaraz, aunque me parezca que todo ha terminado, no es verdad. Algo deje en Huaraz que aún permanece allí y que todos los que fuimos testigos de tanta maravilla quedara grabada al menos una imagen encantadora en sus corazones permaneciendo en cada uno de ellos, el recuerdo.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More